domingo, 14 de diciembre de 2008 | | 0 comentarios

La Telesita






Teresita del Barco o Telésfora Santillán vivió en la segunda mitad del siglo XIX en la provincia de Santiago del Estero. Una de las versiones acerca de quién era y que hizo esta mujer sostiene que era hija de Don Pedro del Barco y María Rosa Gómez, tenía el cabello negro y los ojos azules y que pasó su infancia en la estancia "La Aurora", al pie de las sierras de Guasayán, criándose rodeada de belleza, sensibilidad y música.

La familia se traslada a una casona que tenía en la ciudad de Santiago del Estero para que Teresita recibiera la educación correspondiente. A medida que pasaba el tiempo se convertía en una hermosa mujer. Su padre, acosado por sus adversarios políticos, decide abandonar la ciudad y volver a la estancia.

En su pago natal, aprendió todo lo que se refiere a la vida de campo: los arrieros le enseñaron acerca de la fauna y la flora de la región y las virtudes de las plantas medicinales. Al llegar la edad de casarse sus padres deciden volver a Santiago a relacionarse con la sociedad. Viajan ellos primero y, al llegar encuentran que el cólera estaba asolando la ciudad, deben cumplir con la cuarentena obligatoria antes de salir de ella pero son víctimas de la peste.

El dolor y la tristeza hacen que Teresita no pueda vivir más en la estancia y se muda a un vallecito cercano a Santiago. Allí aparece el amor en su vida, un estanciero llamado Eumelio Ahumada. Pero llegan los carnavales y en un baile otro joven saca a bailar a Teresita. Después del baile circularon los comentarios, y el otro joven hostigaba constantemente a Eumelio, quien para defender su amor plantea un duelo en tres instancias: duelo de payadas, duelo de malambo y duelo criollo, a cuchillo. Pasadas las dos primeras instancias sin decidirse hacia uno u otro, en el enfrentamiento a cuchillo mueren los dos.

Al enterarse Teresita huyó, hasta que se instala en una choza cerca de La Banda, y comienza a ayudar a los necesitados. Preparaba tisanas y pociones curativas para los enfermos. Su fama de Santa y curandera se fue extendiendo. Un día desapareció. La leyenda dice que murió quemada.

Otra versión de la historia cuenta que era una joven inocente que erraba por los montes. Oraba a Dios, asistía a fiestas, velorios y bailes apareciendo y desapareciendo de improviso. Coincide en que murió carbonizada.

El culto
No hay un lugar fijo para los peregrinajes ya que, como murió quemada, no hay tumba que conserve sus restos. El ritual que debe cumplir un promesante es el siguiente:

* se envía una invitación especial a la mayor cantidad de personas conocidas del promesante, con un ruego de asistencia para el destinatario del favor de la Santa.

* debe preparar con anticipación una masa de harina de trigo con la que debe modelar un angelote y cocinarlo en el horno de su casa hasta que se dore.

* debe colocar una mesa en el centro del patio de su casa, cubrirla con manteles blancos y depositar el muñeco que representa el espíritu de la Telesita.

* este altar debe rodearse de velas y flores.

* se invita a músicos para que toquen con los instrumentos típicos de la región, especialmente chacareras.

* debe contarse con abundante bebida: tradicionalmente la aloja, y últimamente caña y aguardiente hervida con poleo.

* tener una auténtica devoción y honesta intención de cumplir la promesa que se concretará con música, baile y bebidas.

Estas reuniones se llaman Telesiadas y se inician bailando una chacarera. A cada vuelta el bailarín debe beber una copa. Cuando el promesante cae rendido de baile y alcohol, se considera que el ritual está cumplido. Se apagan las velas y una joven, elegida de antemano por el promesante, toma el angelote y lo desmigaja repartiéndolo entre los concurrentes junto con un trago de alcohol. En otras Telesiadas, el muñeco se hace de papel o trapo y se quema al final de la fiesta para rememorar el trágico destino de Telesita.

Fuente: Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA



Otras Versiones


Telésfora Santillán o Telésfora Castillo -según las versiones- era una "inocente" (poca inteligencia) que vivió a mediados del siglo pasado en la región del Salado (Departamento Figueroa, Santiago del Estero). Conocida en toda la provincia como alma milagrosa, se la llama en algunos lugares, Telesita, Tele o Telésfora. Una versión cuenta que se trataba de una jovencita de poco raciocinio, que mendigaba y murió quemada al tratar de calentarse junto a un fogón.

Otra versión la presenta como a una muchacha que sólo gustaba de bailar y que, atraída por los sones de una caja, se acerco danzando a una fogata, de donde saltó una chispa que prendió en sus vestidos y la carbonizó.

En suma, todas las leyendas coinciden en la circunstancia de la muerte trágica.

La Telesita es milagrosa porque, entre otros poderes, tiene el de hacer aparecer lo perdido. Si a alguien se le extravía algo, le ofrece una Telesiada, baile con caña y música que se inicia con un chacarera... No se puede cambiar de pareja y se baila hasta caer al piso (por la cantidad de alcohol ingerido o por el cansancio).

Canal Feijóo ("La Expresión Popular Artística en Santiago del Estero") recoge la copla popular donde el que se encuentra con el alma en pena de la Telesita aprende lo que debe decir para congraciarse:

- Qué andás haciendo, Telesita.
- Aquí ando, pues.
- A ver, bailámelo, Telesita.
- Bueno, te lo bailaré.

En su Romancero criollo, el gran poeta León Benarós nos cuenta la historia de la Telesita:

LA TELESITA

Santiagueño soy, señores,
de aquella tierra bendita
donde ya suman añares
que alentó la Telesita.

y ya que el caso ha venido,
permítanme que les cuente
de la vida y los milagros
de esa criatura inocente.

Rendidos amaneceres
dormida la habrán mirado
a las orillas del Dulce,
por las costas del Salado.

Humildita y pobrecita,
fue una casita de nada,
como un brotecito tierno
que pudo quemar la helada.

Donosa en su honestidad,
linda al par de otras muchachas,
apenas la malcubría
su camisita en hilachas.

En sus grandes ojos negros
iba temblando una pena.
Sus dos trenzas daban marco
a su carita morena.

Era, en su desasosiego,
como esas estrellas puras
que, siempre por apagarse,
desmayan en las alturas.

Temiendo servir de estorbo,
contenta con lo preciso,
vivió de la caridad,
como pidiendo permiso.

Con su carguita de leña
o su atadito pasaba,
cuidando de no perder
la limosna que lograba.

De alguna gente piadosa
conseguía merecer
un pedazo de tortilla,
quizá de pan de mujer.

Sones de caja y violín
la tienen embelesada.
Su reino es la chacarera.
Fuera del baile no es nada.

Allí donde escucha música,
azorada se encamina.
(Las pencas de los senderos
no le mezquinan espina).

Ya se le enciende la luz
de sus grandes ojos mudos.
Ya se entrechocan de gozo
sus piecesitos desnudos.

Al eco de una mudanza,
con gracia se zarandea,
bailando para ninguno
hasta que el día clarea.

Así, danzando y cantando,
libra sus penas al viento.
¡Qué pecado habrá tenido,
si le faltó entendimiento!

No tiene caudal alguno.
Poco pesa sobre el suelo.
Será por eso que Dios
le mandará ese consuelo.

¿A qué puerta llamar puede
que le den sosiego y calma?
¿Qué otro consuelo hallará
que bailar, solita su alma?

Sola vive en este mundo,
sola a su danza se entrega;
sola canta sus vidalas,
sola se va, sola llega.

Pudorosa de la lumbre
del sol y su reverbero,
su carita le mezquina
de vergonzoso lucero.

y ya un ansia la conmueve
si apunta el alba rosada,
desde que estira la luz
su primera pincelada.

Todavía los violines
llorando están sus gemidos.
A vagar entre los árboles
vuelve a sus lares queridos.

Dicen unos que la hallaron
una mañana de hielo,
tumbada sobre una acequia,
con los ojos hacia el cielo.

Aunque suponen los más
que, en una noche funesta,
viendo el incendio de un bosque
lo tomó por una fiesta.

Ciega de lo que mentían
sus pupilas asombradas,
las que miró como luces
se le hicieron llamaradas.

Poca tarea sería
para ese fuego infinito
hacerla una brasa viva,
envuelta en su vestidito.

En puñado de cenizas
lueguito iría a parar.
A quemazón semejante,
¡qué trabajo le iba a dar!

Un dijecito de plata
llevaba siempre en el pelo.
La conocieron por él,
con el más dolido celo.

Ya murió la Telesita,
en su tormento quemada.
Promesantes del lugar
la miran santificada.

Siete chacareras bailan
a tenor de su deseo,
y le dedican envites
de aguardiente con poleo.

Unos le ruegan salud.
Otros, con pedidos mil,
que las ovejas perdidas
las restituya al redil.

Unas velas de colores
le encienden a la finada.
La tierra fue su calvario,
será el cielo su morada.

Allí, donde la humildad
tiene duradero brillo,
quedita se estará el alma
de Telésfora Castillo.



La Leyenda

La historia -verdadera o no- nos cuenta de Telesfora Castillo, una mujer habitante del campo de Santiago del Estero que enloquece
Cuando su marido no regresa de la cosecha de algodon en el Chaco y comienza a deambular por el monte, y en las noches cuando se celebraban las fiestas ella se hacia presente y bailaba incansablemente para partir al aclarar. Un dia su presencia se hace esperar en una fiesta ya que en su figura era reconocida y querida en la zona por los habitantes de aquel lugar del monte santiaguenio, por lo que deciden salir a buscarla, para encontrarse con su cuerpo quemado en un rincon donde el fuego abrio sus alas para llevarse consigo arboles, plantas y hasta la figura de la Telesita. (Jorge Luis Carabajal)


La Telesita (Peteco, Cuti, Roberto, Musha y Cali Carabajal)
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miércoles, 10 de diciembre de 2008 | | 2 comentarios

Festejo



Ayer nomás
Por Rudy


Lector, por fin un suplemento de los que podemos decir “este es uno de los suplementos que queríamos hacer, que hace rato que queríamos hacer, que siempre quisimos hacer, es más, que hubiéramos querido hacer hace 25, hace 50, y también hace 75 años, pero recién ahora los recursos tecnológicos nos lo permiten, ya que aunque parezca extraño en un país que cumple casi 200, la democracia recién cumple 25... (si algunos creen que cumple más pero parece 25, diremos que mujer al fin, por ahí se sacó algunos añitos).

En serio, lector 25 años de democracia, más allá de acuerdos, desacuerdos y nomeacuerdos, merecen ser festejados, celebrados, conmemorados... sobre todo esto último, con-memorados... “con memoria”, memoria compartida. Está bien, uste me puede decir que Francia, que tiene más de mil años, apenas tiene unos cientos y pico de democracia, o que España, que tiene más de 500, apenas si tiene treinta y pico de democracia. Y va a tener razón, lector, va a tener razón... pero en algún lugar uno siente que es poco tiempo, ¿no?

Bueno, también lo podemos mirar desde el lado positivo... hace digamos unos 250 años, en casi ningún lugar del mundo la gente elegía a quien la gobernaba... ahora, en gran parte del mundo la gente elige... OK, usted me podrá decir que la gente es lo suficientemente adulta como para gobernarse a sí misma, y es posible que usted tenga razón, lector, seguro que usted tiene razón... el problema es que para muchos, “sí mismo” incluye a otros, entonces las personas necesitamos algunas reglas que determinen donde terminamos nosotros y empiecen “los demás”, porque si no, uno puede llamar a otro: “Mi hijo, mi mujer, mi marido, mi padre, mi vecino, mi amigo, mi empleado, mi contertulio, mi compatriota, mi conciudadano” y tener solamente registro del “mí”, y no como nota musical, sino como posesión, “es mía, mía, y mía” se le oyó cantar a un extraño poeta automotor.

También se dice “el pueblo no gobierna ni delibera sino a través de sus representantes”. Y lo más grave aún es que a veces hay personajes, o corporaciones (grupos de personajes) que llegan a la conclusión de que “el pueblo no elige a sus representantes sino a través de... sus botas” y se erigen en representantes, o gobernantes, sin que nadie, más que ellos mismos, los haya votado, elegido, ni nada.

Y por eso es que estamos festejando los 25 años de democracia. Los 25 años seguidos... porque hace 30, no había democracia: había mundial, paraguas importados e industria deportada, había persecuciones y prohibiciones, estaba la dictadura más nefasta que podamos recordar (aunque las comparaciones son odiosas, ya decir verdad, todas las dictaduras son nefastas). Hace 40 años no había democracia, había Mayo del ’68, pero en otro lado, había hippies, Beatles y otras maravillas, pero democracia, no. Y hace 50, había, pero más o menos, ya que un partido, quizás el que más veces fue y es mayoritario en el país, estaba prohibido. En estos 25 años nos pasó de todo, lector. Y podemos recordar algunos de esos momentos con alegría, otros con tristeza, otros con nostalgia, otros con cinismo. El tema es que podemos. Y ese quizás sea el mayor mérito de la democracia, que podemos.

Nos vemos el sábado que viene, lector.
(Sátira 12, P12, 6/12/2008)

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Para Sacarse las Dudas

Amiguitos, acá les dejo unos links a una serie de test importantísimos, que les informarán - ni más ni menos - sobre cual es su verdadera identidad. Pavada de tema... entonces, ¿son floggers? ¿son emos? ¿son rollingas? ¿son rastafaris? Cuantas preguntontas juntas... Les informo que yo me hice los tests, pero como no entro en ningún grupo, voy a tener que seguir buscando mi identidad, tal vez hasta necesite acceder a ayuda psicológica. Por lo menos, supe que para los emos no represento ninguna amenaza, por lo que me quedo más tranquila. Al final, tendríamos que conformar el movimiento folker, a ver si tiran algunas ideas y lo ponemos en marcha. (En comentarios voy a dejar el resultado de mis tests, estaría bueno que, si se los hacen, también lo pongan).







http://www.blogdeflogs.com.ar/top/test/emo.php




http://www.blogdeflogs.com.ar/top/test/flogger.php




http://www.blogdeflogs.com.ar/top/test/rollinga.php




http://www.blogdeflogs.com.ar/top/test/rastafari.php



viernes, 5 de diciembre de 2008 | | 2 comentarios

Horacio Banegas

Hace bastante que quería armar un post sobre Horacio Banegas, uno de los mejores músicos del folclore santiagueño (y nacional). A decir verdad, y a riesgo de que suene a herejía para los cultores de nuestro San Chango, don Horacio merece ser - por lo menos - igualmente venerado que el Raly, simplemente porque es... muy CAPO. Aunque él no se cree un poeta, porque considera que los músicos populares todavía no han podido acceder al espacio propio de la poesía, es difícil encontrar a un letrista con ese uso que hace de la palabra, tan profundo y sentido. Y más difícil es encontrar, en toda su discografía, un tema que no sea una maravilla. Ok, es uno de mis (dos) preferidos, no puedo ser objetiva, pero agarren cualquiera de sus trabajos y escuchen del primer al último tema, a ver que les parece. (y después, a ver quien se prende para la peregrinación al barrio Ejército Argentino de Santiago del Estero...).








Nacido en la provincia de Santiago del Estero, en la ciudad capital, en el año 1954. Actualmente reside entre Buenos Aires y Santiago del Estero.
En el inicio de su carrera profesional, en el año 1965, forma junto a su hermano Coco, el conjunto “Los Banegas”. Luego se incorpora a los Tobas, grupo tradicional (con el cual graba cuatro Long Play). Participa como músico de los artistas Alfredo Ábalos, Sixto Palavecino, con el cual graba dos L.P. Es autor, compositor e interprete de la obra “La Misa Santiagueña”. En el año 1990 realiza el ciclo musical “Mensaje de Chacarera”, junto a Jacinto Piedra y Juan Saavedra ; luego participa como músico, interprete en el trabajo discográfico “Los Santiagueños sean unido”. Presenta el ciclo musical “Hermandad con la Tierra”, junto a músicos santiagueños. Es director y creador del ciclo musical “Mi origen y mi lugar”. Participan en el mismo , Elpidio Herrera y “Las Sachas Guitarras”, Juan Saavedra, entre otros artistas. Realiza una gira artística por Europa, visitando Bélgica y España. En el año 2001 realiza el ciclo cultural “El arte de las inmediaciones”(arte y pensamiento), que se desarrolla en la Universidad Nacional de Santiago del Estero.





La música nativa como espacio de cruce y mestizaje

Horacio Banegas busca un salto cualitativo en el que se integren las raíces de la chacarera y un lenguaje actual


La música nativa, en tanto portadora de tradiciones, que conserva y reverdece, con sus formas y estilos heterogéneos, puede ser un espacio original desde el cual descubrir que las diferencias hacen a la riqueza cultural de un país y que desde ellas es posible construir una vecindad más amplia. Algo así transmite Horacio Banegas en su último trabajo: "La inmediación es el otro, el cercano, la certificación de la diferencia, necesaria diferencia para ser en la pluralidad, sentido de continuidad y de contigüidad". El músico santiagueño explica su actual producción como "espacio de cruce, de mestizaje... Un arte de inmediaciones es con los otros; como una trama va de mano en mano, atando unos a otros en su derivante andar".

Comenzó su carrera en los años sesenta y lleva siete discos editados, de los cuales El color de la chacarera e Inmediaciones integran una serie en la que indaga en las raíces de ese ritmo típico de su provincia e inicia una etapa de experimentación que lo sitúa como protagonista de la vanguardia del folklore. En este sentido, como él mismo dice, Santiago del Estero es "un pueblo antiguo y nuevo en la canción". Su punto de partida fue la interpretación del repertorio de todas las regiones, mientras recorría el país con su hermano Coco.

Situarse en el presente

Banegas es reconocido por su defensa de la música tradicional y a la vez por la búsqueda de un salto cualitativo desde las diversas maneras de interpretar la chacarera, características de sucesivas generaciones de músicos. Empezó por un rescate de las formas puras. Después intentó integrar y recrear valiéndose incluso de las herramientas tecnológicas de la música contemporánea y de la convivencia de guitarra eléctrica, bandoneón, violín, batería, teclados y cajas. Por otra parte encara una constante reflexión sobre su trabajo como compositor, en el que reconoce la necesidad de marcar su época y su entorno, tal como lo expresaron, a su tiempo, Andrés Chazarreta y Julio Jerez.

Inmediaciones revela en su conjunto que para Banegas la búsqueda creativa consiste en retomar elementos del pasado y buscar un lenguaje actual. El se refiere a la música como urdimbre en la que se resignifica la memoria y en la que hace pie la "urgencia" de la expresión, dada la crítica situación social de su provincia, que requiere denuncia e intervención. ("Hiere el grito/ desde la mirada inocente,/ la tristeza ladra.../ en la inmensidad,/ es la humanidad/ canción que desangra el dolor.")

"Hay diversidad de expresiones en la chacarera. Cada autor visualiza a su manera. En mis chacareras hablo de Santiago, del abandono en el que se ha dejado al pueblo, de su sufrimiento, trato de reflejar incluso esa mirada de resignación que tiene el santiagueño. Los clásicos le han cantado mucho al paisaje; yo trato de enfocar en el hombre como elemento sustancial del paisaje", dice.

En la poesía de Horacio Banegas asoma una claridad en la que se amalgaman el ritmo propio de la chacarera y una aguda observación de lo que dice el poblador rural desde su economía de palabras y desde un silencio que tiene mucho de la profundidad rústica del monte. Incluso cuando interpreta temas de otros compositores Banegas lleva en la voz el registro sensible de la patria de su infancia y las imágenes ganan con él una vivacidad que nos interpela al referirse a la pobreza y la exclusión instaladas en Santiago del Estero o nos enciende con la alegría "de los patios guitarreados de la noche a la alborada".

Su música deja ver a un hombre que indaga en el misterio de su propia intimidad, anclada en aquella tierra en la que desde chico conoció lo arduo de la sobrevivencia y la riqueza poética de las expresiones populares, mixtura de español y quichua. ("Soy el presente./ Soy la memoria./ Soy el ayer; /El que vuelve a renacer.../ en el hoy.")

El ejercicio de la poesía parece ser, en su caso, una manera de construirse como hombre de consejo sencillo, metafórico, de pocas pero justas palabras. "Yo quisiera llegar a ser ese anciano que no habla mucho y que escucha. La imagen perfecta es para mí la de esa gente sabia, que sólo dice dos o tres cosas, que sintetiza el consejo", confía Banegas. Este deseo tal vez pueda interpretarse como una manera de corresponder a su gente y de mantener arraigo desde la precisión de la palabra y la búsqueda de sentencias. En sus cuerdas vibra ese diálogo consigo mismo ("La chacarera le enciende su luz"). Reconoce el autor que sus referentes naturales son don Sixto Palavecino, aquel niño que escondía su primer violín, de factura propia, en el hueco de un quebracho para conectarse con la música a escondidas de sus padres mientras llevaba los animales al monte, y Elpidio Herrera, creador de la sachaguitarra.

Lejos de la masividad, Banegas quiere difundir su trabajo y la cultura de su provincia, todavía no invadida por los medios. "El contexto comercial desvirtúa. El día que se termine el show, apaguen las luces, desenchufen el sonido y nos sienten a todos con una guitarra, se sabrá lo que es la música, de dónde viene cada uno, cuál es su formación y su esencia", observa.

A partir de mayo iniciará un trabajo para la Subsecretaría de Cultura de su provincia. Hará un relevamiento de la cultura en los pueblos que "se mantienen todavía inmunes a la invasión mediática". El recorrido será por los bordes del mapa de Santiago del Estero y se enriquecerá con el aporte de un equipo interdisciplinario (asistentes sociales, músicos, profesores de danzas y de quichua, sociólogos, cineastas...), que organizará talleres y será responsable de un registro del estado actual de la producción artística local y de las necesidades de todo tipo. El sentido de este trabajo no sólo es el rescate de la cultura nativa sino también mostrar a otros el modo de ser y de existir en el interior de Santiago. (Analía H. Testa, La Nación, 9 de febrero de 2008)




Discografía:
Mi Origen y mi Lugar (1992)
Pertenezco a Este Mundo (1993)
Sintaxis (1994)
La Ciudad Desierta (1998)
15 Grandes Éxitos (2001)
El Color de la Chacarera (2006)
Inmediaciones (2007)

Páginas Web:
http://www.horaciobanegas.com.ar/
http://www.myspace.com/hbanegas


Mi Origen y mi Lugar


Rubia Moreno


Coplas del Silencio



Desde tu Sueño a mis Cosas


El Último Suspiro


Carita de Sol






miércoles, 3 de diciembre de 2008 | | 7 comentarios

Encuesta: Las Preferidas



Como seguidores incondicionales de la Ralyband, seguramente todos tenemos nuestras canciones preferidas. Entonces, la idea es elegir cuales son los tres temas que más nos gustan de Raly, podemos distinguir entre aquellos que son suyos y los que interpreta de otros autores. Préndanse y respondan en los comentarios de este post (no en el chat, porque los comentarios se pierden), vamos, vamos, no sean ortivas.




martes, 2 de diciembre de 2008 | | 1 comentarios

Tabla de Noviembre



Actualizamos la tabla con los eventos de noviembre. Contamos el recital de Raly en el Festival del Ferroviario que se iba a hacer el 8 de noviembre y se hizo el 9, dos puntos para los que fueron uno de los dos días, cuatro puntos, por lo tanto, para los que fueron a los dos (o iban en camino, jaja). Ý contamos un punto por los cumpleaños de Melodía Viajera y Ey Paisano. Hubo otros dos cumpleaños, pero no sabemos que pasó, quedaron como perdidos en la semana, que sí, que no... ¿no??? Falta un mes para hacer la evaluación final de este medio año, suponemos que no habrá demasiados eventos, pero la despedida del año va a valer, por lo menos, dos puntos. Ahí sabremos quienes son los ralyeros más fieles y consecuentes con el Santito y con esta peña de amigos...
PD: Melodía, te perdonamos la maldición, no hubo quita de puntos, solo recompensamos a los que padecieron la frustración de la suspensión del festival y, sin embargo, no se dieron por vencidos, volviendo al día siguiente. Juas.



Andrea: 16
Fernando: 16
Flavia: 16

Roberto: 13
Virginia: 13
Luciana: 12
Kuni: 11
Romina: 11

*********: 10
Ezequiel: 9
Mariana: 8
Javier: 4
Diego: 3





lunes, 1 de diciembre de 2008 | | 0 comentarios

Apuntes de un Domingo con Viento o de Como nos Prometieron una Torta que Nunca Vimos



El jueves pasado, día en que nos reunimos los de siempre (y todavía no nos cansamos de mirarnos las caripelas) por un motivo que lo valía, como que se haya recibido de médica Melodía Viajera, un integrante del grupo (¿un masculino o un femenino?, preguntaría la cana), al que identificaremos como SydP, prometió para el domingo siguiente - o sea, ayer -, una torta que acompañaría los matienzos de la reunión placera de todos los fines de semana.

Pues bien, el día amaneció feo, pero contra viento y a riesgo de aguacero, que no fue, Melodía Viajera, De mi Corazón al Sur y Herida Azul (la que suscribe), nos hicimos presentes en uno de los bancos que rodean la fuente que no funciona y después funciona. Cri cri. Se le envió mensaje a SydP, más cri cri. Cri, cri, cri, cri, cri, cri. Nunca respondió. A pesar de su promesa de torta. Ahí estuvimos las tres almitas a la intemperie, debiendo presenciar ciertas cosas de no tan buen gusto que sucedían en el banco que teníamos enfrente, y sin un cacho de torta para pasar el rato.

De cultos que somos (nunca de aburridos), nos fuimos al Museo de Arte Contemporáneo (MAC), donde exponía un sujeto que, a decir verdad, no nos convenció. Ni que fuéramos críticos de arte. Entonces empezamos a caminar, caminar, caminar, hasta que desembocamos en mi casa, con una bolsa de medialunitas de grasa (a falta de la TORTA PROMETIDA).

¿Cuál era nuestro plan? Organizar nuestro probable (sólo probable) miniviaje a Cosquín, allá Cosquín, en el que pensamos embarcarnos MV, DmCaS, HA y la promesante SydP. Vimos muchos lugares para parar por la zona, claro que todos aquellos que tenían pileta, o parque muy grande, o cualquier comodidad considerada extra, los pasábamos de largo, ptsss, a nosotros las comodidades no nos van, queremos vacaciones exóticas... aunque no tanto.

Nos concentramos en lugares pequeños, del estilo Tetris, donde para entrar o movernos tengamos que hacer exhaustivos cálculos, cosa de no sacarnos un diente de un codazo o una uña del pie de un pisotón, de tan apretujados. También nos fijamos en aquellos alojamientos que nos mostraban las fotos de camas con acolchados de flores grandes y feas, estilo mantel años '80, que, posta, son los que más se estarían ajustando a nuestro módico presupuesto. En fín, que mandamos mails solicitando tarifas y disponibilidad, lo más probable es que tengamos que ir sin nada arreglado, a ver que onda... de última, allá nos matarán con los precios, o encontraremos una mano (con alojamiento) amiga, o terminaremos durmiendo bajo algún árbol y lavándonos las patas en alguna alcantarilla. Ni soñarlo, ¿no? Nos merecemos más que eso, que tanto.



ACLARACIÓN: Me llegó la información que SydP, junto con StO, concurrieron a la plaza portando una pastafrola... ¡pero tardeeeee!!! Que pasó, ¿no les llegó el mensaje? Buahhhh... Con lo lindo que hubiese sido mezclar pastafrola con medialunitas de grasa... al final los celulares son una porquería, no sirven de nada, ni para que nos juntemos a engordar... Ok, reconocemos entonces que esta promesa la cumpliste, SydP, pero aún te queda otra, que no la olvidamos.


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Gustavo Chazarreta

Otro músico que por ahí no tiene mucha difusión por nuestra tierrita, pero suena bien... por lo menos así lo veo yo, como diría el impresentable Guillermo Nimo. Escuchen, disfruten (o no), comenten...






Nacido en la provincia de Córdoba de padre santiagueño, Gustavo interpreta temas clasicos del cancionero popular de Santiago del Estero y composiciones propias. Formó parte del grupo "Los Chazarreta" junto a su hermano y su primo, con los cuales grabó dos discos titulados "Tu regreso" y "El encuentro", para después seguir su carrera solista con la grabación de "Tierra de Soles" y con su más reciente trabajo, que salió al ruedo hace poco, en el que tiene como invitados a artistas consagrados como el Dúo Coplanacu y Peteco Carabajal.


Gustavo Chazarreta: "Este disco tiene una sonoridad especial"

Familia musiquera y de origen santiagueño, la casa paterna, entre La Cordillera y la Núñez, cuenta con: 9 o 10 guitarras, piano, mandolina, órgano, bandoneón, bombo legüero, violín y algo más que debe andar sonando por ahí. Así creció Gustavo Chazarreta, que a fines del año pasado presentó –y lo sigue haciendo- su segundo disco solista Refugios del Alma.

EL SEGUNDO REDONDO

En Tierra de Soles –cuenta Chazarreta, refiriéndose a su anterior disco- hay temas que no escucho, ahora no sé por qué los grabé. En cambio este fue más madurado, hay dos o tres canciones muy nuevas que ni siquiera la banda las había escuchado. Pero todos los demás los veníamos tocando en vivo desde hacía uno o dos años. Es otra sonoridad. El anterior tenía más guitarras eléctricas, tiene más cosas. En este decidimos grabar con guitarras criollas. Si en estudio vos grabás con una guitarra electroacústico el sonido es bueno, pero es sonido a plástico. Igual si tocas un órgano o un piano: el segundo tiene una caja de resonancia distinta. Es una sonoridad especial dice para explicar a su segundo hijo.

_Las diferencias que decís son para oídos adiestrados. Para los que no tenemos ese oído, ¿dónde se marca la diferencia?.

_Por más que no tengas oído, te das cuenta. Se percibe. Se percibe en la cadencia de cómo están tocados, en la limpieza que tienen las canciones. En Tierra de Soles un percusionista utilizó accesorios que yo ni conocía, hasta tablas hindúes. Y por más que no sepas lo que es una tabla hindú, en el conjunto del tema lo percibís. Refugios… en cambio es mucho más sencillo. Hay temas que tienen dos guitarras criollas, arreglos no rebuscados, el bajo y percusión, nada más. En el anterior grabamos mucho con cuerdas de acero, grabamos el Carnavalito con Los Tekis y había vientos por todos lados. Este es un disco más tranquilo. También en las canciones hay un dejo de tristeza, no digo en la parte rítmica, pero sí en la historia.

_Eso es bastante claro en el disco, e incluso va contramano del folklore actual.

_Mirá, yo tengo la posibilidad de tocar en peñas, en teatros, en auditorias chicos o grandes, en bares, en restaurantes. Y vos te vas amoldando al público. Ves si tocás 5chacareras a 200 kilómetros por hora o si se puede hacer otra cosa. En cambio, cuando voy a grabar un disco, no sé si estaré errado, pero primero lo disfruto yo. Podría grabar cosas que vendan, cosas ya probadas, pero no le voy a poner sentimiento. Componer y grabar lo que componés es más difícil. Pero no me gusta caer en la repetición. Cuando vas a un Festival tocás con 5 ó 6 grupos más y hay temas que se repiten en todos los grupos. Por eso trato de grabar más temas míos. Y ahora tengo una valija llena de letras nuevas.

EL SUEÑO DE LOS TEMAS PROPIOS

_El objetivo, entonces, es grabar todos temas propios.

_Sería lo ideal.

_Y también sería ideal para el folklore, que necesita nuevas producciones.

_Ahí está el tema. ¿Cuántos grupos hacen algo diferente? Es muy difícil encontrarle la vuelta. A Los Carabajal la gente sí o sí le va a pedir Entre a mi pago sin golpear. Pero en un disco tiene que ser distinto. Se nota en los festivales a los músicos nuevos tratando de meterse a la gente en el bolsillo haciendo la gran Soledad, cantando rápido y agitando al público. Saben que tienen dos temas y los tienen que aprovechar. El año pasado en Cosquín, Rafael Amor se ganó el público con la guitarra, mientras que otros tuvieron que gritar y pedir palmas. Y no tiene que ser así, hacen falta distintos ritmos y distintos momentos.

_Y en el ambiente del folklore hay una división entre los que van a 200 kilómetros por hora y los que prefieren otra cosa.

_Cada cual hace lo suyo. Y cada uno tiene sus formas de interpretar. Hay público para Los Alonsitos y público para Spaziuk. Hay grupos: Peteco, los Copla, el Raly, los santiagueños, el dúo Terral, Néstor Garnica. Y por otro Facundo Toro, Los Tekis, Sergio Galleguillo, Jorge Rojas. Son cosas distintas. En los festivales se nos convoca por separado, yo me encuentro siempre con los primeros. Pero cada uno hace lo suyo y es respetable y eso es lo bueno de la diversidad y de la variedad de públicos. A los que escuchan Los Tekis el Chango Spaziuk los aburre. Y yo en cambio lo iría a ver aún con el mismo show mil veces… la primera vez que lo fui a ver empecé a lagrimear. Y con Los Tekis es para estar bailando con una china sin parar… Cada uno hace la que puede y la que quiere.

GRAN TELÓN

El palmarés de Chazarreta incluye el logro de haber sido segundo de grandes en serio: Mercedes Sosa, Jaime Torres, León Gieco, Teresa Parodi, Peteco Carabajal, el Dúo Coplanacu. Pero pese a esto, él asegura tener más aceptación en Santiago que en Córdoba, quizás allá haya menos intereses comerciales –explica- Si en Santiago yo le gusté al tipo que pone música en la radio, va a poner mi disco. Allá se difunde mucho el disco sin que lo haya pedido. En Córdoba es más difícil, si querés hacer un trabajo fuerte de difusión tenés que pagar. Acá se siguen fijando mucho en lo que viene de afuera, dice. Y a modo de conclusión, se sincera: Estoy podrido de verla a Britney Spears.

CHAZA

Gustavo Chazarreta, hijo del homónimo recordado gran jugador de básquet santiagueño, lleva grabados 4 discos. Los primero dos con Los Chazarreta y los dos últimos como solista. Su último disco, Refugios del Alma, está compuesto por 14 temas, en donde la zamba, la chacarera y la canción cuentan con mayor protagonismo. Con la participación de Peteco Carabajal, el Dúo Coplanacu, Gustavo Chazarreta padre y Osvaldo Giaimo, Refugios… tiene un marcado sesgo intimista en sus composiciones e interpretaciones, sin dejar de lado el carácter, a veces contemplativo, a veces festejante, del folklore más puro.





Malos Gobiernos (con Raly Barrionuevo)


Chacarera para el Monte


Cuando me Abandone el Alma


La Barranquera




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El Médico Rural

Este post es un homenaje que nuestra flamante médica Melodía Viajera (jaja) quiso hacer para recordar a Esteban Laureano Maradona, médico rural con una historia de vida de la que todo doctorcito debería tomar nota (somos un poquito ilusos, ¿no?). Al final, un tema del mendocino Daniel Altamirano que cuenta un poco la historia del mejor Maradona.






Esteban Laureano Maradona (Esperanza, 4 de julio de 1895 – Rosario, 14 de enero de 1995) fue un médico rural, naturalista, escritor y filántropo argentino famoso por su modestia y abnegación, que pasó cincuenta años en una remota localidad de Formosa ejerciendo desinteresadamente la medicina.

Su vida fue un ejemplo de lucha y altruismo. Ayudó a comunidades indígenas en todo aspecto: tanto económico como cultural, humano y social. Escribió libros científicos de antropología, flora y fauna. Renunció a todo tipo de honorario y premio material viviendo con suma humildad y colaborando con su dinero y tiempo con aquellos que más lo necesitaban a pesar de que pudo haber tenido una cómoda vida ciudadana, gracias a sus estudios y a la clase social a la que pertenecía.

Un par de frases por él dichas sintetizan muy bien su pensamiento sobre su profesión y su manera de vivir:

"Si algún asomo de mérito me asiste en el desempeño de mi profesión, este es bien limitado, yo no he hecho más que cumplir con el clásico juramento hipocrático de hacer el bien a mis semejantes."
"Muchas veces se ha dicho que vivir en austeridad, humilde y solidariamente, es renunciar a uno mismo. En realidad ello es realizarse íntegramente como hombre en la dimensión magnífica para la cual fue creado."

Sus primeros años
Nació en 1895 en Esperanza, provincia de Santa Fe, fue hijo de Waldino Maradona (maestro, periodista, productor rural y político) y de Petrona Encarnación Villalba (estanciera). En realidad sus padres vivían en la localidad de Barrancas, también localizada en Santa Fe, donde Esteban Laureano pasó su infancia, a orillas del río Coronda. En este lugar su padre se desempeñaba como maestro en la estancia Los Aromos. Allí aprendió jugando a vivir en el monte, cazar y pescar.

Ya mayor cursó sus estudios primarios y secundarios repartiéndose entre Santa Fe y Buenos Aires. En esta última ciudad se recibió de médico en 1928 e instaló un consultorio, pero luego lo trasladó a Resistencia, en aquel entonces capital del Territorio Nacional del Chaco, donde además se dedicó al periodismo en el diario La Voz y a realizar exploraciones y estudios de botánica en la isla del Cerrito Argentino. Entre 1931 y 1932, dio un ciclo de conferencias sobre seguridad laboral en el marco de la Ley de Trabajo. Esto le trajo problemas con el gobierno militar de aquel entonces, ejercido por el presidente Uriburu, razón por la cual decidió viajar al Paraguay. En ese momento empezaba la guerra del Chaco (1932-1935), sostenida por Paraguay y Bolivia, y Maradona decidió anotarse como médico camillero prestando auxilio a los soldados de ambos bandos, pues, según sus palabras, el dolor no tiene fronteras. Al llegar a Asunción las autoridades le metieron preso por sospecharlo de espía, sin embargo con el tiempo le creyeron y llegó a ser jefe del Hospital Naval de Asunción. También redactó el reglamento de Sanidad Militar del Paraguay y tuvo tiempo para ocuparse de la colonia de leprosos de Itapirú. En Asunción, se comprometió con la que fue la única novia que se le conoce, Aurora Ebaly, sobrina del presidente paraguayo, pero ella fallecería de fiebre tifoidea el 31 de diciembre de 1934.

Con la culminación de la guerra en 1935 se decidió a retornar a su país, a pesar de los pedidos del gobierno paraguayo, que con premios y homenajes, intentó convencerlo de que se quedara dado el gran aprecio que se había ganado. Había proyectado ir hasta Formosa y allí tomarse un tren a Salta para luego ir a Tucumán donde visitaría a su hermano, y por último ir a Buenos Aires, donde vivía su madre, e instalar un consultorio.

Su misión en Estanislao del Campo

Viajando ya por lo que en aquel entonces se conocía como Territorio Nacional de Formosa, el tren que lo transportaba realizó una parada en la estación Estanislao del Campo (en aquel entonces denominada Guaycurri). Este era un villorrio formado por unos pocos ranchos sin ningún tipo de servicio de luz, agua corriente o gas, inmerso en el monte chaqueño. Una persona del lugar le pidió sus auxilios como médico para una parturienta que se encontraba en estado muy grave. Después de prestarle exitosamente atención y regresar a tomar el tren se encontró con un grupo de vecinos sin recursos que le rogaron para que no se fuera dado que no había ningún médico disponible varios kilómetros a la redonda. Maradona no lo dudó y se quedó, a pesar de que esto le hizo no solo perder su viaje sino también un trabajo seguro en Buenos Aires. Más aún, trabajaría allí por 51 años, viviendo siempre en una humilde vivienda de ladrillo, sin electricidad ni ningún otro tipo de servicio y prestando ayuda sin cobrar un peso a la comunidad indígena del lugar, formada por tobas, matacos, mocovíes y pilagás. Medio siglo después comentaría su arribo a Estanislao con estas palabras:

"Cuando yo llegué empezaron los problemas. Todo esto era monte, sólo había cuatro o cinco ranchos y estaba todo rodeado de indios, que por otra parte me querían matar. Tanto que uno de ellos, que era famoso, me agarró de las solapas y me sacudió, amenazándome. Pero nunca les tuve miedo ni me demostré asustado. Y no por dármelas de valiente. Sino que soy así nomás. Pero con la palabra dulce y la práctica de la medicina, tratando las enfermedades, dándoles tabaco y consiguiéndoles ropas, las cosas fueron cambiando. Así los traté hasta hoy. Me remangué, me metí en el monte sin ningún temor, arriesgando mi vida y también mi salud." (Revista Historias de la Argentina Secreta, 1986)

En efecto, la comunidad indígena del lugar al principio le tuvo recelo, dado que en general los blancos los habían engañado y maltratado y por lo tanto no confiaban en la medicina del doctor. Sin embargo con el tiempo logró trabar amistad con los caciques del lugar y granjearse el respeto de todos, interiorizándose de sus necesidades y logrando erradicar de la zona terribles enfermedades como la lepra, el mal de Chagas, la tuberculosis, el cólera y la sífilis. Por todo esto, los indios lo llamaban Plognak (que significa "Dr. Dios" en pilagá).

Se dedicó además a investigar científicamente la vida y cultura de los pueblos originarios, así como la fauna y flora de la región. Logró que el gobierno le adjudicara algunas tierras fiscales en las cuales fundó la "Colonia aborigen Juan Bautista Alberdi" (oficializada en 1948), les enseñó trabajos agrícolas y a construir casas con ladrillos confeccionados por ellos mismos, ya que hasta ese momento vivían desnutridos y enfermos sobreviviendo con el intercambio de artesanías por ropa y comida. Colaboró con su dinero en la compra de herramientas y semillas, fundó instituciones para cobijar y recibir indígenas marginados, proyectó un camino hacia el río Teuco, exploró fuentes de agua potable, realizó mejoras en la estación ferroviaria y ayudó a erigir la comisaría del pueblo. Despreció toda forma de poder que sus esfuerzos podrían haberle redituado. Dejó testimonio de todos sus contratiempos, esfuerzos y luchas en su libro A través de la selva. Éste es un estudio antropológico de gran valor sobre la cultura indígena. Realizó también una valiente denuncia de las condiciones de vida de los indígenas y de su explotación en los ingenios azucareros. Con estas críticas logró que en 1936 las autoridades le dieran su apoyo en un programa de promoción humana y social.

Maradona también fundó una escuela rural (en la cual se desempeñó como docente por tres años) que a pedido de él recibió el nombre de uno de sus tatarabuelos, José Ignacio Maradona, quien había sido representante por San Juan ante la Junta Grande (1810-1811) y responsable de que en 1811 se sancionara el decreto que extinguía el tributo que pagaban los indios a la Corona de España. Este decreto y otros relacionados con libertades otorgadas a los indios por los gobiernos patrios se mencionan en la obra de Esteban Maradona A través de la Selva, donde se sugiere que aún no han sido puestos en práctica.

Sus últimos años de vida.

En 1986 enfermó y debió trasladarse a la ciudad de Rosario, donde vivía su sobrino. Llegó en un estado calamitoso por lo que debió internarse inmediatamente en un hospital. Ya de alta se fue a vivir con la familia de su sobrino de donde no se mudaría más. En sus últimos años recibiría muchos homenajes y distinciones y no aceptaría ningún tipo de pensión vitalicia. Murió de vejez, a los 99 años, en Rosario, pero sus restos se guardan en la ciudad de Santa Fe en el panteón de su familia Maradona-Villalba.

Un poeta de su ciudad natal, Esperanza, le dedicó en vida unas estrofas que, como reconocimiento popular, recorrieron la región:

Sea quichua, toba u ona,
La tribu no importa mucho;
La caridad llegó al indio
Por manos de Maradona.

El 27 de junio de 2001, el Congreso de la Nación Argentina sancionó la ley 25.448, instituyendo el 4 de julio como Día Nacional del Médico Rural, conmemorando el natalicio del doctor Esteban Laureano Maradona.

(Referencias: Historias de la Argentina Secreta. Hyspamérica nº 6)


El Viaje de Maradona (Daniel Altamirano)



viernes, 28 de noviembre de 2008 | | 0 comentarios

Lobizón

Melodía Viajera y Solitaria y de Pie se entusiasmaron con el Lobizón, así que acá les armé un post. Ojota, que hoy es viernes... a caminar con las piernas bien juntitas, que no queremos una lobizona en el grupo.





El Lobizon




Supersticion de origen europeo, según la cual el septimo hijo varon al llegar a la adolescencia se transforma en lobizón los martes y los viernes por la noche. para poder cumplir con este proceso se revuelca sobre algun elemento desintegrado, como por ejemplo arena, ceniza o la tumba de un cementerio. Al volver el día recupera la forma humana. Para convertirse en animal debe cumplir ciertos ritos, como girar tres veces sobre su cuerpo.

Una forma de romper el hechizo es bautizando al niño en siete iglesias distintas. También puede librarse si es bautizado con el nombre de Benito, y si el mayor de los siete hermanos es su padrino.

Se lo representa como una mezcla de perro y cerdo, muy peludo y con grandes orejas, que recobra su fisonomia humana si alguien sin conocerlo lo hiere, o si un hombre lo muerde. Se cree que se alimenta de chicos no bautizados, excrementos y de desperdicios que encuentra en los basurales de las estancias. Se caracteriza por el fulgor de la mirada ("echa fuego por los ojos"). Es inmune a las armas de fuego, y solo se lo puede herir con un arma blanca. En presencia de su propia sangre recobra la forma humana, pero se convierte en enemigo mortal de quien descubrió su secreto y no se detiene hasta matarlo.

El lobizon ataca y puede traspasar el mal. No lo transmite mordiendo, sino pasando entre las piernas de alguien. A partir de allí la victima se convierte en lobizon, y el anterior escapa al maleficio. Si bien tiene forma perruna, los demás perros le ladran constantemente, si bien no atinan a morderle.

Es conocido también como Lobishomen (lobo-hombre, Brasil y Portugal) y representado como una criatura mítica que merodea por los campos en las noches de luna llena, sobre todo si éstas caen en viernes. Asalta por detrás a los viajeros o penetra en las casas en busca de niños. Luego de capturar a sus víctimas les chupa la sangre.

En Argentina la costumbre de que su hermano mayor sea el padrino, se cambió luego por el padrinazgo presidencial. Se sabe a traves de relatos orales, ya que los archivos se quemaron a mediados de siglo, que en 1907 se realizó el primer bautismo con padrinazgo presidencial para revertir el maleficio, en la localidad de Coronel Pringles. Un inmigrante ruso padre de un séptimo hijo varón importó una tradición que cumplían rigurosamente los zares.

En 1973 el presidente Perón legalizó a través del decreto 848 una costumbre que ya se había generalizado en la práctica. Según el decreto los padres pueden optar por el padrinazgo "moral" (ya que raramente concurren) del Presidente de la Nación. Asimismo, los integrantes de la División de Padrinazgos de la Casa de Gobierno se encargarán de hacerle llegar una medallita de oro y un diploma conmemorativo. También tendrán una beca para sus estudios primarios y secundarios. El decreto aclara que "el padrinazgo no crea derechos ni beneficios de naturaleza alguna en favor del ahijado ni de sus parientes".

Actualmente hay en Argentina un promedio de 300 padrinazgos anuales, de los cuales sólo el 30 por ciento corresponde a mujeres

Fuente: Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA




Lobizón Doctor (Antonio Tarragó Ros y Luis Landriscina)